Otro adelanto de "En la cabeza de una madura"...
A mi primo Rolando, descansa en paz.
Años atrás un
Ser
Dios a este
mundo mandó
El cual muy
pequeñito
A su madre
perdió.
En su
crecimiento
Muy fiel a su
familia fue.
Pero en su
madures
Un fantasma
entró
Que la vida le
arrebató.
Hoy día quiero
penetrar
En la mente de
este inocente
Pues no quiero
estar ausente
En el tormento
El dolor y
El sufrimiento
que cada día lo entorpece,
Muy frágil y
débil el sufriente.
Los días pasan
Y el tormento
aumenta,
Es un árbol que
cada día
Pierde su fuerza
en el aliento.
Es tanto el
sufrimiento
Que a Dios pide
llorando
Se termine su
tormento.
Su esposa,
Sus hermanas,
Sus hijos y
Sus amigos lo
quieren aliviar
Y nada se
encuentra para sanar.
Es Dios quien le
llama
Y se lo quiere
llevar.
Lenta la luz
alumbra
Y no quiere
dejar de brillar,
Aferrado a la
vida él está,
Sin querer dejar
de luchar.
¡Ay Dios mío!
¡Ay Dios mío!
¿qué podemos
hacer?
Se acerca la
hora
Tirado en este
lecho cruel.
No quisiéramos que
el
Día fatal
llegara
Pero esa luz
quiere
Dejar de
alumbrar.
Somos egoístas
El no querer
dejarlo partir,
Sólo repetimos
“Es nuestro,
es nuestro ¿por
qué te
lo quieres
llevar?”.
Tirado en su
blanco lecho
Angustiado de
tanto dolor
Y sorprendidos
por tanto valor
A Dios le
pedimos fuerzas
Para soportar el
triste fin sudor.
Esa tarde
El sol brillaba
con más intensidad
Y una brisa
salía
Al atardecer;
Se acercaba el
tiempo de ese ser.
Las horas
pasaban lentas
Tras el quehacer,
Mientras transcurría
el paso
Llegó el
anochecer.
La luna plateada
Resplandeciente brillaba
Y las estrellas
titilaban
Mientras salía
el alma
Que el mismo
Dios llamaba
Para encontrarse
con Abraham.
Así se apagó
Esa luz en la
tierra
Pero sigue
brillando
Como una
estrella en el cielo,
Esa la que nunca
Vamos olvidar.
Zunilda Camus
| Vinita de Pieter Claesz. Sabemos que vamos a morir pero no creemos que vamos a morir. |
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